jueves, diciembre 27, 2012

Causa de divorcio número dos

Yo soy un poco peliculera (un poco flipada, vamos). Demasiada televisión. Demasiadas películas de amor y lujo. Demasiadas películas de amores y desamores. Así que una se acaba montando las suyas. Conste en acta que nos queremos muchísimo. Prueba de amor irrefutable es mi permanencia en Mordor Alemania. Muchos alemanes me preguntan por qué vivo en Alemania ... puessss puesssss ... como si yo lo supiera. Nuestro amor ha sobrevivido duras pruebas: el gol de Torres; el cabezazo de Pujol; el levantamiento de la copa mundial a mano de Casillas; la última Eurocopa ... y, lo que es peor, a la menda cantando como una loca ... yo soy español, español, español... en  una cama de hospital, casi recién parida ... y con el Gordito enfundado en la camiseta de España (los cuatro goles a Irlanda no eran para menos, ¿no?. Pero, a veces ... yo me imagino delante de un juez ... gritando un quiero-todo-su-dinero ... por todo el jamón que me ha robado comido y desperdiciado con mantequilla; por su madita obsesión con las ventanas que me ha hecho la vida imposible. Además, siempre ha querido a su bicicleta más que a mí (causa de divorcio número tres).

Es que me trae loca con las ventanas. Le sale el teutón que lleva dentro ... y nos pasamos el día riñendo ya sea verano o invierno.

Aquí ... mi marinovio tiene la sana costumbre germana de ventilar a todas horas. Que estamos a -20ºC ... no pasa nada. Mi querido marido abre todas las ventanas de la casa a la vez para luchar como lo que se conoce como Schimmel (la humedad de toda la vida, vamos). Asi que, en casa, tenemos una guerra preventiva contra el moho que se traduce en la calefacción a tope y ventanas abiertas. Pesadillas tengo. Sueño que viene el Schimmel ese con un cuchillo jamonero. Una que se levanta tempranín ... con lo calentito que se está bajo el nórdico (ambos y sendos) ... saca el dedín gordo del pie por la puerta ... y nota un fríooooooooooooooooo que entra porque el señor de la casa ha abierto las ventanas a las seis y media de la mañana antes de irse a trabajar. BUFFFFFFFFFFFF. Una que se quiere sentar a ver la tele por la noche ... y el señor abre todas las ventanas a la vez independientemente de que esté o no en modo lactante. Se me quedan congelaicas ... que el niño en vez de leche ... toma helado.

Todo el día riñendo. Ni en verano ... me deja tranquila con las ventanas. Si en invierno, se abren. En verano, se cierran a cal y canto ... para que no entre la caló. Vamos, ni que estuviéramos en Écija. Que sale un rayito de Sol y ya lo tengo con el modo-cierra-todas-las-ventanas-on. Que lo último que me dice antes de irse es ... ¿me prometes que no abrirás las ventanas?. Los tequieros los deja para su bici ... que ni pasa frío ni caló. Con lo que me gusta a mí escribir batallitas con el solín pegándome en la espalda y la brisina entrando por la puerta de la terracina. 

Si es que no puedo con él ... pero no lo cambiaba por nada del mundo.  

3 comentarios:

  1. Jaja, eso es amor, amiga mía. Eso se llama amor.

    Ayy que envidia me das (no por un germano eh, pero una germanita o escocesita...). :-)

    ResponderEliminar
  2. ay, el schimmel...que malo es...igual estamos....yo juro y perjuro que cada dia abro todas las ventanas aunque estemos a -10 cuando el está trabajando, jajaja

    ResponderEliminar
  3. Me ha hecho mucha gracia, el mío es igual pero norteño gallego, y de regalos prácticos, y aún para más inri unas navidades que además es mi cumple, me regaló un deshumidificador, pa´matarlo, quedó el ambiente sequíiiiisimo!

    Saludos frioleros, me ha encantado tu blogs.

    Verónica

    ResponderEliminar

Su comentario está pendiente de moderación. Muchas gracias por participar

Blogging tips