miércoles, julio 09, 2014

Vom Pimpollo cumple dos

Como el trabajo, la familia y el fútbol me tienen medio absorbida, no os he contado que von Pimpollo ya ha hecho dos años. Se ha vuelto un pequeño hombrecito al que le encanta el fútbol. Que sepan Uds. que es culé y dice Messi con soltura. Lo mismo es  que sólo quiere impresionar a su novia, que es medio argentina.

Así que con el mundial a la vista, le preparamos una fiesta futbolera. Y así de bien nos lo pasamos.



Las palmeritas de hojaldre volaron ...


El batido de fresa hizo las delicias de grandes y mayores.


La tarta es de bizcocho. A los peques les encanta porque es muy esponjosa. Mi vecina alemana me hizo quitar tres velas. Era inaceptable que el niño soplara cinco cumpliendo dos.

Y los críos se volvieron locos con las pelotitas de chocolate! 



Y ahí va la lista de recetas.

Empanadillas
Bizcocho
Solomillo al hojaldre
Palmeritas

Y tal y como va la noche de fútbol, con Alemania ganando 3-0 ... seguro que más de uno hace una fiesta. 

lunes, julio 07, 2014

Abducción

Si ustedes me hacían por alguna isla desierta, alzando una caipirinha y disfrutando de la estación estival, se equivocan. Tampoco me han abducido. Por si no se habían enterado, hay Mundial. Y si hay Mundial, el mundo se acaba. Y el blog queda medio abandonado. Para eso estamos en Alemania.

Verán. A pesar de haber vivido en estas tierras tres mundiales y dos Eurocopas, no consigo salir de mi asombro. Los alemanes, tan responsables y cumplidores, pierden el sentío cada vez que juega la Mannschaft. Y hasta se vuelven espontáneos. E incluso sonríen.

En este país teutón donde las citas se hacen mínimo con tres meses de antelación; y los temporales de nieve no son excusa aceptada para llegar tarde al trabajo (es obligación del empleado estar informado sobre el tiempo y levantarse cuatro horas antes para ir a pata al curro si se cae la red ferroviaria); se cancela una reunión laboral porque hay partido. Y punto pelota. 

Y como una no lograba salir de su asombro, se lo iba cascando a todo aquel que encontraba. Oye fulanito, que al final no tengo reunión porque hay fútbol, comentaba yo incrédula de mí sin saber que mis interlocutores me dejarían literalmente sin habla.

Con los ojos abiertos como platos me quedé al saber que los escolares tienen permiso para llegar una hora tarde al colegio, no vaya a ser que se les pegue las sábanas con tanto partido a altas horas de la madrugada. Por no mencionar que en algunos hospitales no se opera durante los 90 minutos reglamentarios que duran los partidos. Y lo peor, los alemanes sonríen. Se lo juro por Arturo, últimamente oigo carcajadas en la oficina.

Así que ante tanto jolgorio, alegría y despiporre sólo me quedar decir eso de Brazil la la la la Brazil, que a este paso, más de uno termina despelotándose por la calle. Y hay ciertas imágenes que prefiero no ver.

PD Disculpad que tenga el blog abandonado, espero poder retomar el ritmo pronto.
 

martes, junio 17, 2014

Mal de muchas, consuelo de madres


Devastada. Abatida. Desolada. Acabada. No se vayan ustedes a pensar que tan negativos sentimientos fueron fruto del cinco a uno que nos marcó Holanda. A mí lo que me ha dejado literalmente fuera de juego es la goleada a la que de me somete von Pimpollo cada mañana.

Y una se viene abajo. Una cosa es perder contra Suiza, por uno. Otra muy distinta es que tu hijo, saque su lado más alemán y te las meta dobladas, cual Müller. Traidor.

Y ante tanta desolación. Después de limpiarse una las lagrimillas, fruto de la rabia que produce el que te ganen a penales,  hace una lo que toda madre haría: llamar a esa persona capaz de comprenderte, con el fin de contarle todas las perrerías a la que el enano en cuestión te ha sometido. Esa persona capaz de escucharte y sentir empatía por tu persona: su padre las amigas.

Los cojones. Miren que se las enumeré todas: me tiró el cola-cao al suelo; fue a la nevera y sacó el jamón; me manchó la ropa de mantequilla; aporreó la televisión con el mando; se escondió en el armario para que no lo vistiera; se meó tres veces en el salón; se dedicó a desperdigar las piezas de lego por toda la casa; me tiró del pelo mientras le ponía los zapatos, etc, etc, etc. Todo ello acompañado por esa sintonía típica que acompaña a los pequeños querubines ... buaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa buaaaaaaaaaaaaaa.

De locos. ¿Verdad? Ustedes también se hubieran puesto de los nervios. ¿Verdad? ¿Hubieran pegado un grito más alto que otro? ¿Verdad?¿Hubieran esperado que sus amigas dijeran algo del estilo malditoniñodiabólico. ¿Verdad?

Pues olvídense. Lo máximo que mis ojos lograron leer fue un: pobrecillo está en esa edad complicada. ¿Pobrecito von Pimpollo? ¿Y de mí quién se apiada? ¿Será que no he sido lo suficientemente melodramática como para despertar la empatía de mis interlocutoras? ¿Será que no les he contado detalladamente cada una secuencias vividas? No importa. Todavía guardo un as en la manga.

Yo: - Chicas, es que intentó quitarme el tampax tirando del cordón. Si es que ni el baño me deja vivir tranquila.

Amigas: Ah bueno, mujer. A mí el mío me lo intentó meter una vez por el culo a modo de supositorio. 

A partir de mañana, me cierro con pestillo. A cal y canto. Lo juro.






miércoles, junio 04, 2014

Con aplicador

Que las madres primerizas, tendemos a comprar objetos inútiles es cierto. Relegados a un segundo plano quedan: auriculares; termómetros para el baño y esos miles de baberos con puntilla que nos afanamos a apilar durante el embarazo.

No más cierto es que , a medida que uno va adquiriendo experiencia en lo relativo a maternidad, va tomando notas mentales. Así como una aprende a nunca jamás tomar a un niño en brazos sin pañal, por más de un minuto (por la cagada que conlleva, se entiende) ,una termina por aprender que los regalos son la cosa más inútil del mundo mundial.

Los niños tienen de todo. Punto. 

Qué se lo digan a los invitados a los cumpleaños de von Pimpollo. No cabe duda que meditaron mucho sobre los regalos que el pequeño aprendiz a padawan debía recibir. Meditación en vano.

Libros. Camisetas. Pelotas. Pomperos. Lo más molón del mercado ha acabado acorralado en un esquina de la casa.

Otros jueguetes con forma de cartucho, se han puesto de moda esta temporada.  Y como no, lo primero que todo niño hace al saberse poseedor de un nuevo juguete molón, es llevarlo a la guarde y enseñárselo  a todos.

Les juro que me quería morir cuando le vi sacar, todo emocionado, tampones de su mochila que no dudó en repatir entre todos los niños de a guarde.

Todo un amor.  




lunes, junio 02, 2014

Masterchef

Qué los alemanes tiene una relación peculiar con la gastronomía es algo indudable. A pesar de que en la televisión, proliferan los programas de cocina, al alemán medio no lo saca nadie de su plato tricolor (proteínas, verduras y carbohidratos) y del Abendbrot.

Y de las tartas. Si de algo se sienten los alemanes orgullos es de las pedazos de tartas DIY que se marcan. Normal, es lo único que hacen por si mismos ,culinariamente hablando, aparte del puré del patata. Si señor, una madre alemana que se precie no se deja ayudar por Maggi. Y una Oma como Dior manda, se corta las venas antes de usar las tartas en  polvo de Dr. Oetker.

Y paren de contar,  con las tartas y el puré de patata, se acaba la tradición por los fogones en este bello país. Podría contarles de alemanes que han flipado al ver a españoles pelar patatas para freírlas. O sorpresa. Hay vida más allá de las patatas congeladas.

Y de los tetra briks. Señores, a partir de ahora además de llevar a los escolares a granja-escuelas los mandaremos a casa de gente extraña que cocina. Sin habla  me quedé cuando una niña de nueve años me preguntaba con los ojos muy abierto qué les hacía a las naranjas. Nada malo. Lo juro. Sólo las exprimía para hacer un zumo.

lunes, mayo 19, 2014

Blanco roto

Vivir en Alemania tiene sus ventajas. Por lo menos, en cuanto a fashionimo se refiere. Te pongas lo que te pongas, aunque sea un chándal, siempre irás más mona que la media local. 

Son un poco horteras. O muy "dejaos para esas cosas". Y claro al final vives en una nube donde poco más  te crees una IT girl ante los múltiples cumplidos que te dedican en la oficina. Eso sí, la hostia cuando vas a España de vacaciones es muy grande. Es ver a tus amigas (ellas siempre tan estupendas) y darte cuenta de que necesitas ir  de compras; a la peluquería y depilarte urgentemente. 

No exagero. Verán en este país, reinan los looks imposibles: sandalias con calcetines blancos; vestidos de verano con leotardos de invierno; vestidos con pantalones; etc. Si hasta las Birkenstock se venden como churros. No me extrañaría nada que Guido Maria Kretschmer tuviera pesadillas nocturnas tras rodar Shopping Queen.

Guido hubiera dicho que mi conjunto era un look. Das Motto der Woche lautet: vístete para ir a la oficina. Vaqueros, camisa y americana blanca. Ideal de la muerte. Eso pensaba yo hasta que una compañera de la oficina me preguntó si iba de boda. ¿De boda? Es que como vas de blanco ...

Moraleja: sólo una alemana se vestiría de blanco para ir a una boda. Y lo que es peor, sólo un alemán iría a una boda de vaqueros. Sólo espero que no pensara que era la novia.  





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