lunes, noviembre 24, 2014

Llega la Navidad ...

... con sabor a mazapán, turrón, polvores, Spekulatius, Stollen, Baumkuchen y un ejército infinito de papás noeles de chocolate que se apilan por los supermercados teutones desde hace tres meses, que acojona hasta el más santo. Vamos que acaba una de colgar el biquini y aparece mirándote de reojo un Santa Claus de chocolate que amenaza con quedarse en tus caderas. 

Siento miedo. Miedo no. Pánico. Temo que ante tanta golosina navideña, me terminen por confundir con una bola y me cuelguen de un árbol.

Es lo que tiene criar a un churrumbel en dos idiomas y, por lo tanto,  dos culturas. Se le viene a una encima un arduo trabajo que consiste en comer a la par galletas germanas y turrones castizos.

Y al indeseado trabajo de zampar sin parar, añadan el de celebrar toda tradición navideña que se precie: el calendario de adviento; el Belén; el Adventskranz; el Christkind; los Reyes Magos; el San Nicolás. Vamos que esto es un jaleo de muy señor mío.

¿Celebramos o no Reyes? ¿Los regalos de Nochebuena los deja el Christkind, Santa Claus, el Weihnachtsmann o Rita la Cantaora? ¿Ponemos Belén o renos paganos? ¿Hacemos galletas o mazapanes? ¿Compramos cava o mierdaglühwein?  Y, sobre todo, qué leches le contamos al niño. Mira, cariño que tu amigo Otto es en verdad un cabronazo y por eso los Reyes pasan de largo.

Y ustedes expatriados del mundo cómo celebran las Navidades. 



 
 

lunes, noviembre 17, 2014

Y yo con estos pelos ...

Tengo un disgustazo. Uno fuerte y de los grandes.
 
No es para menos ... no se crean. Cada vez que "esa imagen" vuelve a mi mente, me entra una angustia enorme. 
 
Y ahora repitan conmigo; una y otra vez; alto y claro:  jamás de los jamases vayan nunca a una peluquería en Alemania. No se autocastiguen así. No lo intenten. Además, de dejarse un pastón. Lo más probable es que lleguen a casa con un ataque de nervios. Qué cabe de esperar de un país donde pides ondas y te llenan la cabeza de rulos. Hallo??? ¿Sabían que hay un invento que se llaman planchas? 

Y a decir verdad, no merece la pena. Si se ponen guapas y se tiñen las canas, desentonarán con el resto de la oficina. 

Lo dicho. Jamás vayan a una peluquería en este país teutón.

Y por lo que más quieran, no lleven a sus hijos. Y mucho menos, confíen tal misión al padre de la criatura.
 
Felices y contentos, llegaron ellos de la peluquería. A grito de guapo, guapo

Boquiabierta me quedé al contemplar que al pequeño ruiseñor le habían cortado sólo la mitad de su caballera. ¡La mitad!


 

lunes, noviembre 10, 2014

EL orinal misterioso

Ach ja ser madre es una experiencia única que te cambia la vida por completo. Que me lo digan a mí, que he pasado de ser una persona medianamente normal a una histérica en potencia. 

Fíjense que yo no sabía que tenía una vena gorda, de esas que se hinchan cuando  te tocan la moral hasta el infinito y más allá. Del mismo modo, desconocía poseer una voz de ultratumba que sale de lo más hondo de mi ser al contemplar, que la capacidad de von Pimpollo por cometer gilipolleces, es ilimitada. 

Ni por un minuto piensen que desvarío por el agotamiento fruto de las noches en vela; el poner lavadoras de sol a sombra o limpiar el cola cao derramado sobre la mesa cada cinco minutos.

No, queridos. Hay imágenes que hacen replantearte si más que una receta médica para la  gimnasia postparto, no sería mejor un vale para el psicólogo. Creánme queridas cuando les digo que sus lindos retoños, terminarán por sacarlas de quicio. A lo más tardar, con la operación pañal se acordarán de estas sabias palabras mías.

Llegado el momento, les juro que perdí la cuenta de las veces que fui con el niño al baño. Las mismas que von Pimpollo se sentaba en el orinal para decirme ahoranoquero.

Mamáaaaaaaaaaa.Pipíiiiiiiiiiiiiiiiiiiii. Pipíiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii. Ahora no.

Creo que la decimocuarta vez, le grité que si quería hacer pipí ya sabía qué hacer. Los remordimientos me hiceron ir al baño. Al fin y al cabo, sólo es un niño. Y yo su madre.

Ni rastro del niño, ni del orinal. 

Me lo encontré feliz como una perdiz: en el salón, viendo la tele y cagando en el orinal. 

lunes, septiembre 22, 2014

¿Niño o niña?

Ach ja ... que sería del mundo sin la sabiduría popular. Esa misma que dice que si la mamá está guapa, el bebé será niño. Si la tripa es picuda, niño.  Y si una se pasa el día con nauseas, niña. Incluso, recientemente una compañera de trabajado ha inaugurado una nueva modalidad basada en acertar el sexo del bebé basándose en la forma de su cabeza.

Dichos. Creencias. Supersticiones. Tablas chinas. Tablas mayas. Apps. Y un montón de espontáneas que predicen el sexo mejor que cualquier ecografía 3D.

Hablando de ecografías. Les juro que en la última  tenía el corazón a punto de salirme por la boca.

Culpen de ello a mi ginecóloga que de buenas a primera se quedó sin habla. No le salía una palabra. Ni un tono. Sólo acertaba a mover el ecógrafo. Se quedó tan sumamente seria que pensé que me iba a decir que tendríamos un alien, un elefante o un cocodrilo.

O lo que es peor, que algo iba mal.Porque si tienes un alien pero está sano, pues bienvenido sea. ¿Verdad? 

A la buena mujer sólo le faltó decirme que me diría el sexo del bebé después de la publi. Y le faltó ponerle emoción enunciando eso de "La casa de Gran Hermano ha decidido que el bebé sea ...".

Les confieso que la causa de tanto mutismo en la consulta fue propiciado por la repentina aparición de un pene a la pantalla. Debió pensar que no me haría gracia tener otro más en casa.

Miren mi niño, tan pequeñito y dejando a las mujeres mudas con sólo enseñar sus partes. 



viernes, septiembre 19, 2014

Solimillo al romero y otras hierbas






Si estabais buscando una receta de esas fáciles pero ricas, tomad nota. Vais a quedar como unos pequeños arguiñanos.

Ingredientes:
1 solomillo de cerdo
orégano fresco
Perejil fresco
Romero fresco
Pimienta
Ajo
Aceite
Sal
Modo de preparación:

Picar las especias lo más menudo posible, ajo incluido. 

                              


Rebozar el solomillo en las hierbas por ambos lado y dejar reposar una media hora.




Dorar el solomillo en una sartén o parrilla. Cuando esté dorado por ambos lados, retirar. Poner la pieza en una fuente y meterlo en el horno durante unos 15-20 minutos a 150ºC.Y listo.

Lo podéis acompañar de una Kartoffelgratin o unas patatas al horno. 

                             
                                  

lunes, septiembre 15, 2014

Gol

Ach ja... ¿se acuerdan ustedes de aquellos tiempos gloriosos en los que la Roja ganaba Eurocopas y Mundiales? Aquellos maravillosos años en los que los españoles nos olvidamos por noventa minutos de: la crisis; el desempleo, la monarquía; Zapatero; Rajoy; el terrorismo; las becas; la nuevas leyes, etc, etc, etc.

Bueno, tampoco menospreciemos el arte del balompié porque ha colobarado al bienestar de un país. No exagero. Si quieren pueden serguir diciendo eso de que el fútbol es el opio del pueblo, pero ya me dirán a mí cuándo vieron a tantos españoles luciendo orgullosos los colores de la nación y a los independentistas, felices como pérdices, cantando eso de yo soy español español español. Por no hablar del baby boom que afloró en España tras el Iniestazo, fruto de la euforia y el alcohol (porque los partidos no se ven con agua). 

Y así tenemos una nueva generación de Ikers, Andreses, Carles, Sergios y Gerards, que ni el cheque bebé de Zapatero.

Que se lo digan a la Merkel, que la buena mujer se desplazaba a los encuentros de la Mannschaft para recordarles a los jugadores la misión en secreto que albergaba tanto toque de balón. Muchacheeeeen, hemos de subir la tasa de natalidad. Marquen goles, leñen. ¿O pensaban que la Merkel iba sólo para colarse en el vestuario de los teutones a darse un homenaje visual?

Se nos va a llenar Alemania de Marios algo. Marios en todas sus versiones horteras de nombres compuestos a la alemana. Mario Seven; Mario Paul; Mario Rainer; Mario Alex y todas las variantes que se les ocurra. Esperemos que la moda esta de los nombres compuestos se les pase prontito ... porque me niego por Dior a ponerle al nuev@ Mario Schweinsteiger.

Sí queridos, la segunda hornada está en camino. Queda descartado Mario Schweinsteiger si es niño.  Y von Pimpolla, si es niña. Las razones son obvias.

  
 
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