29.7.16

La recetina de la semana: empanadillas

Este invierno, me habíais pedido la receta de las empanadillas, a raíz de que subiera un video de mi querubín mayor cerrando empanadillas como un loco. Por aquel entonces os dije que no había tomado nota de las medidas y fue un poco una mentira piadosa. 

Esta es una de las recetas que vais a encontrar en el libro ¡A Comer!. No vais a encontrar recetas para una dieta detox o recetas sin gluten, vais a encontrar recetas clásicas y no tan clásicas pero sobre todo ideas para esas cenas que os traen por la calle de la amargura por la falta de tiempo. Lo que más gusta del libro es que son ingredientes normales. Nada de "tengo que ir al pueblo de al lado a por semillas de noséqué que jamás volveré a usar". Y también esas recetas que echas de menos viviendo fuera de España. No hay nada peor que tener un antojo de empanadillas y caer en la cuenta que en Alemania no venden masa de La Cocinera. 



empanadillas



No sé si os lo había dicho pero tenéis una vista previa del libro pinchando aquí. Además, casi al final hay un índice de las recetas que contiene el libro. 




empanadillas




Ingredientes

Para la masa


175 g de harina
75 g de agua
75 g de aceite
una pizca de sal

Para el relleno

1 lata de atún
1 huevo duro
1/2 cebolla
60 g de salsa de tomate

Preparación

Ponemos la harina en un bol.

Calentamos el agua y el aceite en un cazo. Cuando rompa a hervir, vertemos esta mezcla sobre la harina.

Agregamos la pizca de sal. Vamos amasando con la ayuda de una espátula o una cuchara de madera.

Dejamos reposar la masa unos 30 minutos.

Para el relleno, picamos la cebolla muy finita y la pochamos en un poco de aceite. Escurrimos y apartamos.

En un bol, mezclamos el atún, el huevo muy picado, la cebolla y la salsa de tomate.

empanadillas





































Estiramos la masa y le damos forma redonda con la ayuda de un molde. Ponemos el relleno y cerramos.

 Horneamos a 180 ºC (calor arriba y abajo) hasta que estén bien doradas. También se pueden freír en abundante aceite. 

No te vayas sin echarle un vistazo al recetario :)







27.7.16

Frases chorra: Alemania huele en verano ...

... a piscinas

... a pistolas de agua

... a tardes en el lago

... a paseos por el parque

... a barquitos por el río

... a barbacoas

... a bolas de helado a un euro

... a cerveza

(pero he de decir que una cerveza alemana no sienta tan bien como una cañita madrileña bien fresquita. ¿Por qué será?

... a agua con gas 

... a niños que corretean desnudos por las fuentes de las ciudades

... a festivales de música

... a cines de verano

... a bochorno

... a tormentas

... a terrazas

... a amigos

... a confidencias

... a KITAS cerradas

(creo que me voy a volver loca como la guardería no abra ya)

... a brevedad

(a ver cuánto nos dura este veranillo muahahahahahahaha)

Besines,

M.

25.7.16

El miedo es libre

No soy una persona valiente sino más bien lo contrario. Vengo a ser la típica mamá gallina. Cuando oigo un ruido extraño en la casa, prefiero echarme el nórdico por encima e ignorarlo. Y desde que soy madre más, todo sea dicho. 

Ni que decir tengo que los acontecimientos violentos vividos en Alemania la pasada semana, me tienen como a muchos entristecida, descolocada y bastante enfadada. Sí, enfadada con el mundo a lo Mafalda.

Würzburg, Múnich y Reutlingen. Demasiado en poco tiempo. Da igual que las motivaciones fueran de diferente índole en los tres casos. Queda claro que cualquier pirado puede hacer daño con sólo proponérselo. Que un crío pueda comprar un arma fácilmente, me pone los pelos de punta.

Sí, enfadada a lo Mafalda. Que dos de los asesinos sean refugiados y el tercero fuera alemán con Migrationshintergrund va hacer que el AfD suba como la espuma. Y eso también me da miedo. 

Irgendwie se respira un clima de cierta desconfianza. Y lo fácil sería decir, venga va no tengáis miedo. Pero no puedo porque yo a veces también lo siento. Y entonces sacudo la cabeza y pienso en mi abuela. 

Un día mi abuela se cayó en la calle y se golpeó la cabeza. No le pasó absolutamente nada. Nada de nada. Pero cogió miedo. Y se encerró en su casa por si se caía en la calle, por si la empujaban, por si se desmayaba o sufría un abducción extraterrestre. Es una mujer longeva. No ha viajado, no ha tomado café con amigas, no ha ido al cine, no ha paseado por el parque ... no ha vivido. 

Cuando el miedo me empieza a ganar el pulso, pienso en ella porque vivir con miedo no es vivir. 

Besines, 

M. 


22.7.16

La recetina de la semana: Brioche fácil

Tengo que decir que cuando saqué este Brioche del horno, pensé que se nos iba a estropear. Daba por hecho que nos duraría varios días, al menos tres o cuatro. Bueno, pues voló. Los niños lo devoraron literalmente y hubo quien se llevó unas buenas rebanadas para la pausa del trabajo. 

La verdad que tiene un sabor muy suave. Me recuerda mucho al Einback que venden en Alemania, aunque no tiene exactamente el mismo sabor. 





Ingredientes

42 g de levadura de panadería
375 mL de leche templada
100 g de azúcar
600 g de harina
8 g de azúcar avainillado
la ralladura de un limón
2 huevos
90 g de mantequilla 
una pizca de sal








Preparación

Derretimos la mantequilla.

En un bol, deshacemos la levadura en 100 ml de leche junto a una cucharada de azúcar. Tapamos el bol y dejamos que la masa repose 15 minutos.

En otro bol, mezclamos la harina, la sal, el azúcar, el azúcar avainillado y la ralladura de limón. Agregamos la primera masa, el huevo, la mantequilla y el resto de la leche. Amasamos durante al menos cinco minutos. Dejamos reposar la masa durante en el horno (apagado) durante 45 minutos.




Colocamos la masa en un molde.Pintamos con yema de huevo.

Horneamos 20-30 minutos a 175ºC. 

Os deseo un buen fin de semana.

18.7.16

El milagro anti grasa

Ahora que el semestre llega a su fin, son muchos los jóvenes erasmus que vuelven a empaquetar sus pertenencias para decir auf wiedersehen   a estas tierras teutonas. Es hora decir adiós a la WG, la bicicleta y los amoríos varios. 

Queridas niñas en edad casamentera, que no os engañe la galantería alemana, huid ahora que podéis y nada os ata. Corred insensatas. 

Sí, ahora al principio del cortejo, todo queda en una mera anécdota graciosa que contar a las amigas. Como aquel día que le propusiste ir a tomar algo porque hacía calor y el teutón te llevó a la sección de bebidas del Aldi para que eligieras botella. Sí ellos, son así ahorradores y austeros como la mismísima Merkel, pero creedme cuando os digo que todo va a peor. 

Algún día te dejarán de hacer gracia los ramos de flores del Lidl. Un día querrás comer pasta Barilla sin sentirte culpable porque la de JA! es como 60 céntimos más barata. Y lo que es peor, un día querrás que el teutón deje ese complejo de manitas que le lleva a hacer de todo con dudosos resultados. 

Pintar, montar cocinas, serrar muebles el macho teutón se atreve con todo incluso con lavavajillas que no desaguan. 

Después de algunos intentos de soluciones fallidos, supliqué que llamáramos al especialista. Pero para qué vamos a llamar a un profesional si uno puede desmontar un lavavajillas solito. ¿Verdad? ¿Para qué vamos a llamar a un profesional si le pedimos a fairy que obre otro milagro además del antigrasa. Y para que vas a escuchar a tu Frau mientras te dice que no le eches ni de coña fairy al lavavajillas. 




M. 

11.7.16

¡A comer!

No sé muy bien cómo me he metido en este embolado. Bueno, sí lo sé. 

Hace aproximadamente un año, sentada en la playa sentí nostalgia.  Hablaba con mi padre de mi abuelo. Hablábamos de sus recetas, de sus guisos, de sus fabulosos pavos el día de Nochebuena. Y yo maldecía que no hubiera llevado un recetario. Sus recetas murieron con él.

Y no sé. Entonces pensé que llevar años colgando recetas en el blog había sido una buena idea. Al fin y al cabo, las recetas se quedarían ahí disponibles y cualquiera podría consultarlas. Sí pero no ...

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Tres años después de colgar la receta de la empanada, mi madre me sigue llamando todos los veranos para preguntar cómo hago la masa. Con el paso del tiempo, a raíz de vuestros emails y comentarios, me he dado cuenta que encontrar información en un blog no es fácil (aunque tenga buscador). Por eso pensé en hacer un recetario, para que el día de mañana los querubines sigan disfrutando del placer de comerse una empanada de bonito en la playa. El día que se vayan de casa, se llevan de regalo en la maleta un ejemplar cada uno. 

Lo que empezó como un proyecto privado, terminó siendo un proyecto de mayor envergadura gracias a mi amiga Marta que me retó a llevarlo a cabo. Sí, ha sido todo un reto personal, abandonar mi zona de confort y atreverme con algo así. Buff ...

Sobre el libro decir que cuenta con más de 60 recetas para las diferentes comidas del día. Desde el desayuno hasta la cena, con unos postres riquísimos. Y unas meriendas que harán sonreír a vuestros comensales. 

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Ya nunca más tendréis que esperar a la semana ibérica del Lidl para comer empanadillas

Ojalá os guste pero lo más importante, ojalá os sea útil. Lo hecho con mucho cariño y le he dedicado muchísimas horas. Ojalá que tanto esfuerzo se vea reflejado en el resultado. De lo que no me queda duda es que se verá reflejado en vuestro cariño. 

¿Y dónde lo podéis conseguir? A través de blurb pinchando aquí.



Besines,

M. 

4.7.16

Fetichismo

La abuela de las criaturas auguraba una tragedia griega ante la inminente entrada del querubín menor a la guardería. Confieso que no era un temor infundado. El Pestañas se pasó dos semanas de vacaciones gritando y llorando ante la interacción de cualquier persona que se cruzara en su camino. Sólo una mirada bastaba para desatar su llanto. 

En defensa del infante tengo que decir que le estaban saliendo dos premolares y dos colmillos; que seguramente le costó recuperarse del nefasto viaje que hicimos con vueling y que, con todo mi cariño, el personal autóctono no ayudaba. 

No sé ustedes. Pero si yo midiera 80 cm, pesara un cuarto de kilo y me llegara un señor desdentado a gritarme lo monísima que soy y que me va a llevar con él a su casa porque tiene más niños allí, saldría por patas chillando como una loca. 

Acostumbrado aquí, a los teutones, que lo máximo que le dicen es un wie Süß (qué dulce/lindo), el niño estaba medio acongojado y aquí una desesperada. No me lo quitaba de encima ni haciendo palanca. Miento, la realidad es que lo despegaba de mí a base de gusanitos 

Era pensar en la guardería y se me ponían los pelos como escarpias. ¿Cómo iba a sobrevivir mi pequeño sin mí en la KITA? ¿Quién lo consolaría? Pues su Kuscheltier (muñeco de peluche), según las expertas. Pero si no tiene, les replicaba yo. 

Sólo le faltó pegar una patada en la puerta y entrar gritando Vilmaaaaaaa, ya estoy aquí. Entró, miró, caminó hasta donde estaban los niños, se sentó con ellos. Y a mí me ignoró durante la hora restante. Ni me miró cuando le dije adiós. Ni un beso me quiso dar. Ni un amago de llorar cuando me marché por la puerta sin mi mochila. 

Maldita descuido. Los de la KITA me han pedido que deje la mochila dos semanas en la clase para que mi hijo se pueda, a falta de Kuscheltier, abrazar a ella en caso de necesitar consuelo. 

Menos mal que no me dejé un zapato. ¿Se lo imaginan en plan fetichista sobando mis deportivas?


  

   

1.7.16

La recetina de la semana: crostini de guisantes

Uno de los desastres culinarios más grandes que recuerdo fue el día que vino a cenar una amiga, que vive en Baviera, a casa. Me hacía muchísima ilusión que estuviera en mi casa pues ella me acogió en la suya con los brazos abiertos cuando tuve la suerte de trabajar por aquellas tierras. 

crostini de guisantes


Recuerdo que preparé el menú con toda la ilusión. Solomillo a las hierbas. Delicias de bacon. Todo había salido estupendo y la cena era amena y divertida hasta que yo tiré los cubiertos en la mesa para gritar: Mieeeeeeeeeeerda pero si tú eras vegetariana. Fue realmente cómico. 

 crostini de guisantes

Seguro que la próxima vez que venga, le hago esta entrada o picoteo.  Estoy investigando nuevas recetas con verduras, a ver si consigo que el mayor deje de decir que son repugnantes. 

No os voy a mentir. A los adultos nos ha gustado mucho. Dejémoslo ahí.


crostini guisantes



Ingredientes

200 g de guisantes
1 diente de ajo
Media baguette 
1 lima
una pizca de sal
una pizca de azúcar
queso feta 
albahaca
pimienta
aceite

crostini guisantes


Preparación

Cortamos el pan en rebanadas y horneamos a 180ºC  hasta que tueste.

Hervimos durante cinco minutos los guisantes con el diente de ajo picado. Escurrimos y trituramos con la batidora. 

Agregamos el zumo de media lima, una pizca de sal y una pizca de azúcar. Mezclamos bien. 

A continuación, untamos las rebanadas de pan con el puré de guisantes. Agregamos la pimienta (pimienta negra molida normal) y el queso feta. Podemos añadir un chorrín de aceite. 

Besines,

M.

29.6.16

Los alemanes, el fútbol y la madre que los parió

Puedo decir que tuve la gran suerte de vivir el Mundial del 2006 en Alemania. Los alemanes se reconciliaban con sus colores y símbolos nacionales y la alegría se palpaba en el ambiente. Fue hermoso. Fue emocionante. Empezaba el fenómeno del Public Viewing y, a decir verdad, ver disfrutar a tus amigos alemanes era bonito. Pero claro ... por aquel entonces España no era rival para ellos. No había bromas ni piques. Y yo incluso me pintaba la bandera alemana en la cara. 

Pero todo cambió con el gol de Torres en la Eurocopa de 2008. Cambio después, no antes porque ni por un momento pensaron que pudiéramos ganarles. Y al César lo que es del César porque los alemanes saben perder. 

Y a partir de ahí, algo se torció. Y los mundiales y eurocopas pasaron de ser algo festivo a convertirse en un coñazo. Ese momento en que pones el pie en la oficina y empiezan a abrirse las puertas de los despachos para decirte que Alemania pulverizará a España. Una puerta detrás de otra. Una broma de tras de otra. Si el gol de Iniesta en la final me hizo feliz, el de Pujol me supo a gloria. Cuando eres la única española en la empresa, las bromas empiezan a ser cansinas. 

Y como no hay dos sin tres. Rematamos con la Eurocopa de 2012. Menos mal que no tuvimos que cruzarnos con Alemania porque se me hubiera hecho insoportable. 

Así que algo en mi corazón pensaba el lunes que perder contra Italia  era mejor que aguantar a los alemanes con sus bromas hasta el partido de cuartos. Mira tú que bien, oye. Reinará la paz en la casa. 

Y la paz duró lo que tardó el teléfono en sonar para decirme que ya podía lavar y planchar las camisetas de La Roja de los querubines porque no las iban a necesitar más. Y que hiciera el favor de ponerles las alemanas. Esto es lo que viene a ser una tocada de webos en toda regla. 

Forza Azzurri. Machacadlos. 

M.

PD. Los alemanes con el fútbol son ...

- muy forofos cuando juega la Mannschaft.

- les encanta ir al Public Viewing luciendo accesorios con los colores alemanes. 

- son muy cansinos con las bromitas. 

- saben perder pero no saben ganar. 





24.6.16

La recetina de la semana: milhojas de tomate y mozzarella

Y al fin llegó el verano a Alemania. Parece que ha decidido llegar oficialmente con San Juan. A mis amigos en España les sorprende que  el verano sea caluroso por estos lares. Uno tiene la idea de que en Alemania sólo hace frío.

Milhojas de tomate y mozzarella


Y en esta época del año, lo que mejor entran son los platos fresquitos como las ensaladas. Me encantan las que llevan quesos azules pero también me gusta mucha la clásica de tomate y mozzarella. ¿Qué te parece si hoy le damos la vuelta al clásico y le hacemos una presentación resultona?


Milhojas de tomate y mozzarella
Ingredientes

Tomate para ensalada
Mozzarella (en rollo)

sésamo
un poco de rúcula 
aceite
sal

Milhojasde tomate y mozaarella


Preparación

Lavamos y cortamos el tomate en rodajas no muy gruesas.

Cortamos la mozzarella en rodajas y las empanamos en sésamo. Vamos montando el tomate alternándolo con la mozzarella.


Milhojas de tomate y mozzarella
Para hacer el aderezo, lavamos, secamos y picamos la rúcula. Agregamos un chorro de aceite y sal. Podemos ayudarnos de la batidora. 

Ya ves que no tiene nada.

Buen fin de semana.

M.

8.6.16

DIY: fiesta superhéroes

Hace más o menos un año cambiamos el modus operandi de los cumpleaños infantiles. Antes invitábamos a los padres y ahora solo a los niños porque entre los amigos y compañeros de la KITA, nos ponemos en 7 niños. Si a eso sumas padres y hermanos, te salen tranquilamente 20 personas. 


Y preparar una fiesta para 20 no es lo mismo que pare seis. Tienes que pensar en comida para adultos y para niños, bebidas, etc. Y aunque echo de menos las bromas con mis amigos, me gusta tener tiempo para los niños, cantarles, leerles libros, jugar con ellos. Si hago de anfitriona para 20, nunca consigo hacer nada. 

Así que ahora hemos reducido el número de invitados. Y aunque esa mesa pueda parecer que hay mucho trabajo, lo cierto es que son sólo unos sándwiches, un bizcocho camuflado bajo smarties, leche y gusanitos. Os diré que no comieron ni la mitad. Por eso prefiero poner poquito pero resultón para que los niños disfruten. 

La tarta es un simple bizcocho de limón, con cobertura de chocolate, con kit kats pegados alrededor y una corona de smarties. Se volvieron locos al verla. 




Compré estos recipientes para palomitas que traían un personaje de Snoopy en los laterales. Los pinté con pintura de pizarra que tenía en casa y los decoré con símbolos de superhéroes que os podéis descargar gratuitamente aquí.



Luego decoramos la mesa con los típicos bocadillos de los cómics de superhéroes. Podéis descargar la plantilla aquí.


Aunque la parte más chula fue hacer capas de superhéroes para los niños. Tenía muchas ganas de hacerles una cuando las vi por pinterest a los amigos del mayor así que cuando me dijo que le gustaría tener una fiesta de superhéroes, tuve la excusa perfecta. Son muy fáciles porque en realidad no hay que coser.



Los pequeños superhéroes dieron caza al malvado villano. 




Y se lo pasaron super bien. Ahora que he visto las fotos de cómo reían y disfrutaban, ahora estoy feliz.

Besines,

M.



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6.6.16

La fiesta

Está mal que yo lo diga pero hoy me voy a echar flores. Soy una buena vecina. De hecho, me deberían dar un premio a la vecina del año para compensar la cantidad de paquetes que el hombre de DHL me ha entregado para el resto de habitantes de este edificio.

Soy una buena vecina porque tengo empatía. Soy consciente de que los niños, incluidos los míos que son divinos, pueden llegar a ser molestos. ¿A quién queremos engañar? Si los lloros continuos me aburren hasta a mí, que soy su madre, cómo no va a molestar a aquellos que lo oyen de rebote en su casa. Por eso un día me planté en casa del vecino de abajo y del vecino de arriba para preguntarles abiertamente si escuchaban a los críos y si les molestaban. Y de paso excusarme por los lloros del mayor a las tres de la mañana cuando estaba en plena temporada de dientes. 

Ni se habían percatado de que vivían niños. 

Empatía. Esa es la clave, ponerse en la piel del otro. Entender que los niños no pueden pegarse la juerga padre cuando se levantan por la mañana a las seis porque el resto de la humanidad duerme. Entender que en casa no se puede gritar como en el parque, ni jugar al fútbol porque arriba y abajo viven otras personas a las que no queremos molestar. En casa, procuramos no correr o chillar. Son normas básicas que hemos establecido para que yo no termine de volverme loca y por respeto a los demás. 

Empatía es lo que le falta a la loca del tercero cuando salió gritando cual energúmena que los niños no hicieran tanto ruido y que no entendía que tuviéramos que celebrar el cumpleaños en un jardín comunitario (algo por cierto muy normal en Alemania). Entendamos "tanto ruido" como seis niños (sin padres) que jugaban en corro a la zapatilla por detrás mientras reían. No he visto una alemana más loca en mi vida. Y ante esa tesitura, preferimos llevarnos el uno los niños a un pequeño Spielplatz mientras aquí la menda desmontaba el chiringuito. Y en eso me hallaba cuando llegó el marido de la susodicha acompañado de uno que decía ser del Verwaltung exigiéndonos de muy malos modos que nos fuéramos.

¿Compo puede alguien tener tan mala baba como para cargarse un Kindergeburstag? 

Qué pena que en aquel momento no me acordara del "Neues Gesetz zu Kinderlärm" o lo que es lo mismo la ley que regula cuánto ruido pueden hacer los niños y que establece que los niños pueden correr, reír y llorar. Faltaría más ... Que haya leyes como esta muestra qué sociedad estamos creando. 

He aprendido dos cosas. La primera que va a recoger los paquetes para los vecinos Rita la Cantaora. La segunda que el año que viene todos los invitados tendrán que traer fotocopia de la tarjeta de sanidad. Cuando pensaba que nada podía ir peor en esa fiesta, apareció el maromen con un niño ensangrentado que portaba un diente en la mano. Casi se me para el corazón. No sabéis lo qué es tener que llamar a una madre para decirle que su hijo ha perdido un diente. Y no sabéis el alivio que se siente cuando te contestan que ya se movía y estaba para caerse. Puffffff. 

Besines,

M.




3.6.16

La recetina de la semana: tartaleta de cerezas y chocolate blanco

Esta semana tengo el blog desatendido. Perdonad pero estos días el poco tiempo libre que tengo lo estoy dedicando a retocar  pequeños detalles del libro, que considero deben cambiarse. Y el empujón final se me ha juntado con un niño accidentado, otro enfermo y una fiesta de cumpleaños a la vista. No doy más de mí. Así que perdonad el poco feedback por mi parte.



Como se suele decir, nunca es tarde si la dicha es buena. La recetina llega en forma de tartaletas. Las llevé a un picnic la semana pasada y fue abrir la caja y escuchar oooooohhhhh oooohhhh ahhhhhhh. Nunca pensé que crearían tanta expectación. En cinco minutos habían volado. Son vistosas pero lo mejor es que son super  fáciles de hacer. 



Ingredientes 


Para la base

225 g de harina
1 pizca de sal
75 g de azúcar
1 yema de huevo
125 g de mantequilla 
8 g de azúcar avainillado

Para el relleno

500 g de cerezas 
35 g de azúcar
20 g de maicena
26 g de almendra molida blanca
1 chorrito de coñac
1 tableta de chocolate blanco




Preparación

Para hacer las tartaletas, mezclamos todos los ingredientes hasta formar una bola que cubriremos de film transparente. Dejamos reposar una hora en la nevera. 

Estiramos la masa y cubrimos las formas. 
La masa es un poco pegajosa y tiende a pegarse al rodillo. Un truco es poner film transparente sobre la masa antes de trabajarla con el rodillo. 

Horneamos a 200 ºC durante 10 minutos.

Desmoldamos sobre rejilla y dejamos enfriar. 

Para hacer el relleno, limpiamos y deshuesamos las cerezas. 

En un cazo, cocemos las cerezas con el azúcar y el coñac. Dejamos que hierva aproximadamente 10 minutos. Pasado este tiempo, las trituramos con la ayuda de la batidora. 

Agregamos la maicena y la almendra molida. Trabajamos la mezcla con la ayuda de las varillas para evitar los grumos y que los ingredientes queden bien ligados. 

Rellenamos las tartaletas con la crema de cerezas y dejamos  que reposen  30 minutos. 

Derretimos el chocolate blanco al baño maría. Con la ayuda de una manga pastelera o un biberón de cocina, decoramos las tartaletas. Es importante dejar que el chocolate repose un poco (10-15 minutos) una vez derretido para que tome textura.


Podemos decorar con cerezas enteras.  

Besines,

M. 


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