lunes, septiembre 15, 2014

Gol

Ach ja... ¿se acuerdan ustedes de aquellos tiempos gloriosos en los que la Roja ganaba Eurocopas y Mundiales? Aquellos maravillosos años en los que los españoles nos olvidamos por noventa minutos de: la crisis; el desempleo, la monarquía; Zapatero; Rajoy; el terrorismo; las becas; la nuevas leyes, etc, etc, etc.

Bueno, tampoco menospreciemos el arte del balompié porque ha colobarado al bienestar de un país. No exagero. Si quieren pueden serguir diciendo eso de que el fútbol es el opio del pueblo, pero ya me dirán a mí cuándo vieron a tantos españoles luciendo orgullosos los colores de la nación y a los independentistas, felices como pérdices, cantando eso de yo soy español español español. Por no hablar del baby boom que afloró en España tras el Iniestazo, fruto de la euforia y el alcohol (porque los partidos no se ven con agua). 

Y así tenemos una nueva generación de Ikers, Andreses, Carles, Sergios y Gerards, que ni el cheque bebé de Zapatero.

Que se lo digan a la Merkel, que la buena mujer se desplazaba a los encuentros de la Mannschaft para recordarles a los jugadores la misión en secreto que albergaba tanto toque de balón. Muchacheeeeen, hemos de subir la tasa de natalidad. Marquen goles, leñen. ¿O pensaban que la Merkel iba sólo para colarse en el vestuario de los teutones a darse un homenaje visual?

Se nos va a llenar Alemania de Marios algo. Marios en todas sus versiones horteras de nombres compuestos a la alemana. Mario Seven; Mario Paul; Mario Rainer; Mario Alex y todas las variantes que se les ocurra. Esperemos que la moda esta de los nombres compuestos se les pase prontito ... porque me niego por Dior a ponerle al nuev@ Mario Schweinsteiger.

Sí queridos, la segunda hornada está en camino. Queda descartado Mario Schweinsteiger si es niño.  Y von Pimpolla, si es niña. Las razones son obvias.

  
 

domingo, septiembre 07, 2014

Operación pañal

Ach ja como una tenía poca tarea recogiendo piezas de lego, las muy jodidas   se desparraman por toda la santa casa, a mi querido von Mariden se le metió entre cejen y cejen que era necesario empezar con la operación pañal.

Desde entonces, ese momento sagrado en el que una madre recupera la independencia perdida en el paritorio, se ha esfumado. Ahora, vamos al baño de dos en dos; aplaudimos los pipís y deseamos un buen viaje a los mojoncillos producidos. Todo ello con el ruido de fondo de la lavadora que no da abasto a lavar calzoncillos y pantaloncitos tamaño gnomo. 

Esto es una pesadilla. Donde antes te encontrabas una pieza de lego, ahora te encuentras una boñiga. Por no mencionar esa sensación de miedo continuo rezando para que el dulce retoño no se mee en la sección de los lácteos del supermercado o en el coche. 

Pero merece la pena, oigan. Todo ese trabajo de poner lavadoras y limpiar meaos, se da por bien avenido al observar la cara de orgullo de un padre que te recibe en casa a grito de hoy el niño no se ha meado, vuelvo a la hora de la cena.

Y mientras le pones ojitos de mamáimbécil al retoño y le dices eso de ayminiñoquegrandeesquehacepipicomolosmayores te percatas de que algo no cuadra ... y apesta.

Cobarde. Me lo dejó cagado de pies a cabeza.

La venganza será terrible.

lunes, agosto 25, 2014

Artes de seducción

Esto de tener hijos mestizos es un auténtico quebradero de cabeza. Se pasa uno el día analizando cuánto de español y cuánto de alemán tiene el retoño en cuestión.

Aunque, físicamente nos salió teutón, apunta maneras españolas: siente una gran predilección por las almohadas alargadas (en especial por la mía); se va a la cama pasadas las nueve; no se deja poner calcetines con sandalias  y es el único niño de la guardería que sale al patio sin gorro. Su capacidad para devorar salchichas me hace pensar que quizás sea más teutón de lo que intuyo. Y eso me preocupa.

Por su bien espero que en eso de ligar, nos haya salido hispano. De lo contrario, pronostico que Pimphünchen no se comerá un colín durante las vacaciones en España. Su cabellera rubia no le va a servir de mucho de poner el práctica el arte de seducción teutón.

Llevaba yo lo menos diez minutos preguntándome qué haría una chica tan impresionantemente guapa sola, cuando de repente apareció un hipster germano disculpándose por su tardanza y quejándose de las altas temperaturas que acontecían ese día. El sujeto en cuestión dejó a la bella damisela sola para pedir una servilleta de papel en la barra del bar. Volvió a su sitio. Se sentó. Volvió a quejarse del calor. Y acto seguido se secó el sudor de su cara con la servilleta. Casi me caigo de la silla cuando con la misma servilleta se secó la barriga y le sacó brillo a los sobacos. 

Muy romántico. Si señor. 


 
 

 

lunes, agosto 11, 2014

Moralejas

El mundo. Ese lugar que esconde peligros inminentes a los ojos de esos histéricos que nos hacemos llamar padres. Todo es peligroso. Todo. Absolutamente todo. Hasta el chocolate.

No exagero. El chocolate, ese delicioso manjar, puede llegar a ser mortal. ¿O nunca han visto a una madre gritar a sus retoños un rotundo Nooooooooooooo chocolate noooooooooooooooo, fueradetuboca como si el niño fuera a explotar en mil pedazos al ingerirlo.

Y no. Me temo que esto no es de ahora. Años de literatura infantil advirtiéndonos de los peligros varios que la vida esconde. Yo al chocolate ni me acerco desde que leí Hansel y Gretel. Gracias a Caperucita no hablo con extraños. Y al contrario que Juan, no digo mentiras (o no muchas).

Y von Pimpollo también. Ha tomado nota de todo. Y a sus dos años recién cumplidos es capaz de analizar las fábulas identificando los potenciales peligros: 

 
El boboooooooooooooooo, que viene el bobooooooooooooo. El bobooooooo, que viene el boboooooooo.

Moraleja: Sí, hijo mío. En esta vida es más probable que te cruces con un bobo que con un lobo. Y Dior te libre de la estupidez humana.

Y colorín colorado ... la edición estival ha terminado y el blog se ha renovado.






 

miércoles, julio 09, 2014

Vom Pimpollo cumple dos

Como el trabajo, la familia y el fútbol me tienen medio absorbida, no os he contado que von Pimpollo ya ha hecho dos años. Se ha vuelto un pequeño hombrecito al que le encanta el fútbol. Que sepan Uds. que es culé y dice Messi con soltura. Lo mismo es  que sólo quiere impresionar a su novia, que es medio argentina.

Así que con el mundial a la vista, le preparamos una fiesta futbolera. Y así de bien nos lo pasamos.



Las palmeritas de hojaldre volaron ...


El batido de fresa hizo las delicias de grandes y mayores.


La tarta es de bizcocho. A los peques les encanta porque es muy esponjosa. Mi vecina alemana me hizo quitar tres velas. Era inaceptable que el niño soplara cinco cumpliendo dos.

Y los críos se volvieron locos con las pelotitas de chocolate! 



Y ahí va la lista de recetas.

Empanadillas
Bizcocho
Solomillo al hojaldre
Palmeritas

Y tal y como va la noche de fútbol, con Alemania ganando 3-0 ... seguro que más de uno hace una fiesta. 

lunes, julio 07, 2014

Abducción

Si ustedes me hacían por alguna isla desierta, alzando una caipirinha y disfrutando de la estación estival, se equivocan. Tampoco me han abducido. Por si no se habían enterado, hay Mundial. Y si hay Mundial, el mundo se acaba. Y el blog queda medio abandonado. Para eso estamos en Alemania.

Verán. A pesar de haber vivido en estas tierras tres mundiales y dos Eurocopas, no consigo salir de mi asombro. Los alemanes, tan responsables y cumplidores, pierden el sentío cada vez que juega la Mannschaft. Y hasta se vuelven espontáneos. E incluso sonríen.

En este país teutón donde las citas se hacen mínimo con tres meses de antelación; y los temporales de nieve no son excusa aceptada para llegar tarde al trabajo (es obligación del empleado estar informado sobre el tiempo y levantarse cuatro horas antes para ir a pata al curro si se cae la red ferroviaria); se cancela una reunión laboral porque hay partido. Y punto pelota. 

Y como una no lograba salir de su asombro, se lo iba cascando a todo aquel que encontraba. Oye fulanito, que al final no tengo reunión porque hay fútbol, comentaba yo incrédula de mí sin saber que mis interlocutores me dejarían literalmente sin habla.

Con los ojos abiertos como platos me quedé al saber que los escolares tienen permiso para llegar una hora tarde al colegio, no vaya a ser que se les pegue las sábanas con tanto partido a altas horas de la madrugada. Por no mencionar que en algunos hospitales no se opera durante los 90 minutos reglamentarios que duran los partidos. Y lo peor, los alemanes sonríen. Se lo juro por Arturo, últimamente oigo carcajadas en la oficina.

Así que ante tanto jolgorio, alegría y despiporre sólo me quedar decir eso de Brazil la la la la Brazil, que a este paso, más de uno termina despelotándose por la calle. Y hay ciertas imágenes que prefiero no ver.

PD Disculpad que tenga el blog abandonado, espero poder retomar el ritmo pronto.
 

Blogging tips